¿Qué es un concurso de acreedores y cómo se tramita?

Concurso acreedores

A través del concurso de acreedores, se trata de buscar soluciones para dar la mejor salida posible a las personas jurídicas en situación de insolvencia.

Cuando se trata de una persona física, se articula un mecanismo similar, que es la exoneración del pasivo insatisfecho (EPI), creado a raíz de la llamada Ley de la Segunda Oportunidad. En realidad, se trata de otro tipo de concurso de acreedores, pero específico para personas naturales (particulares y autónomos).

En este artículo, vamos a centrarnos en el concurso de acreedores para las personas jurídicas, explicando los aspectos básicos que hay que tener en cuenta al respecto.

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¿Qué es un concurso de acreedores?

Un concurso de acreedores es un procedimiento judicial para las personas jurídicas en situación de insolvencia, a través del cual, se persigue un doble objetivo: intentar que los acreedores satisfagan sus créditos, en la medida de lo posible, y que el negocio pueda continuar su actividad.

Por lo tanto, la finalidad última del concurso de acreedores es tratar de evitar que la empresa caiga en situación de quiebra.

¿Quién puede solicitar el concurso de acreedores?

Pueden solicitar la declaración de concurso de acreedores:

  • La propia persona jurídica deudora, a través de su órgano de administración o de liquidación.
  • Los acreedores, si bien no estará legitimado el acreedor que, dentro de los seis meses anteriores a la presentación de la solicitud, hubiese adquirido el crédito por actos inter vivos y a título singular, después de su vencimiento.
  • Los socios personalmente responsables de las deudas de la sociedad.

¿Qué tipos de insolvencia existen en el concurso de acreedores?

Hay dos tipos de insolvencia que permiten solicitar el concurso de acreedores:

  • La insolvencia actual, que se produce cuando el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.
  • La insolvencia inminente, que tiene lugar cuando el deudor prevé que dentro de los tres meses siguientes no va a poder cumplir sus obligaciones regular y puntualmente.

¿Cuándo hay que acudir al concurso de acreedores?

El propio deudor tiene que solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que conozca o deba conocer su estado de insolvencia actual. 

Salvo prueba en contrario, se entiende que el deudor ha sabido que se encuentra en situación de insolvencia cuando se produce algún hecho de los que puede fundamentar la solicitud de otro legitimado.

Tipos de concursos de acreedores

En función de quién haga la solicitud, se distinguen dos tipos de concursos de acreedores:

  • El concurso voluntario, que es el que se produce cuando lo solicita el deudor.
  • El concurso necesario, que tiene lugar cuando la solicitud la hace alguno de los demás legitimados, sea un acreedor o un socio.

¿Cómo se solicita el concurso de acreedores?

Para solicitar el concurso de acreedores, el procurador presentará la solicitud en modelo oficial en el juzgado de lo mercantil correspondiente al domicilio del deudor, con su propia firma y la de un abogado.

A dicha solicitud se tienen que acompañar los siguientes documentos:

  • Memoria expresiva de la historia económica y jurídica del deudor; de la actividad o actividades a las que se haya dedicado durante los tres últimos años, de los establecimientos, oficinas y explotaciones de los que sea titular y de las causas del estado de insolvencia en el que se encuentre. También indicará la identidad de los socios o asociados de los que tenga constancia; la identidad de los administradores o de los liquidadores, de los directores generales y, en su caso, del auditor de cuentas; si tiene admitidos valores admitidos a cotización en un centro de negociación, y si forma parte de un grupo de sociedades, enumerando las que estén integradas en el mismo, expresando la identidad de la sociedad dominante
  • Inventario de los bienes y derechos que integren su patrimonio, expresando la naturaleza que tuvieran, las características, el lugar en que se encuentren y, si estuvieran inscritos en un registro público, los datos de identificación registral de cada uno de los bienes y derechos relacionados, el valor de adquisición, las correcciones valorativas que procedan y la estimación del valor de mercado a la fecha de la solicitud. También se indicarán los derechos, los gravámenes, las trabas y las cargas que afecten a estos bienes y derechos, a favor de acreedor o de tercero, expresando la naturaleza que tengan y, en su caso, los datos de identificación registral.
  • Relación de acreedores expresando la identidad, el domicilio y la dirección electrónica, si la tuviera, de cada uno de ellos, así como de la cuantía y el vencimiento de los respectivos créditos y las garantías personales o reales constituidas. En caso de que algún acreedor hubiera reclamado judicialmente el pago del crédito, se identificará el procedimiento correspondiente y se indicará el estado de las actuaciones.
  • Si el deudor es empleador, el número de trabajadores, expresando el centro de trabajo al que estuvieran afectos, y la identidad de los integrantes del órgano de representación de los mismos si los hubiera, expresando la dirección electrónica de cada uno de ellos.

¿Cuáles son las fases de un concurso de acreedores?

En un sentido amplio, las fases por las que puede pasar un concurso de acreedores son las siguientes, si bien no tienen por qué darse todas:

Plan de reestructuración

Una vez que el deudor se encuentra en situación de insolvencia, del tipo que sea, puede comunicar al juzgado de lo mercantil el inicio de negociaciones para, en un plazo de tres meses, llegar a un plan de reestructuración.

Dicho plazo se podrá prorrogar por otros tres meses cuando así lo solicite o apruebe un número de acreedores que representen más del 50% del pasivo afectado por el posible plan de reestructuración.

En caso de que durante el plazo de negociaciones, el deudor solicite el concurso voluntario, el juez podrá suspender la solicitud si se determina la viabilidad de llegar a un plan en corto plazo, bien por parte del experto en reestructuraciones, bien por los acreedores que representen más del 50% del pasivo afectado.

Para aprobar el plan, los acreedores se tienen que agrupar previamente por clases, conforme a criterios objetivos y suficientemente justificados (como puede ser la igualdad de rangos crediticios). Dicho plan será aprobado por cada clase de créditos cuando lo aprueben más de dos tercios del importe del pasivo que corresponda a cada clase, excepto para la clase de los créditos con garantía real, en la que tienen que aprobarlo tres cuartos del pasivo.

Por otro lado, aunque no todas las clases de acreedores aprueben el plan, este se puede homologar. Dicha homologación compromete a los acreedores disidentes dentro de una clase que haya votado a favor (arrastre intra-clase) y a clases enteras de acreedores disidentes (arrastre inter-clase).

Actos previos

Los actos previos son la solicitud de concurso, la documentación de las circunstancias y los primeros trámites procesales. El deudor puede presentar junto a la solicitud el pre-pack, que consiste en una propuesta escrita vinculante de acreedor o tercero para adquirir una o varias unidades productivas.

Los actos previos llevan a la admisión a trámite, con la que comienza la fase común. Por otra parte, en esta fase procesal, se pueden solicitar medidas cautelares.

Fase común

La fase común comienza con la declaración del concurso, y su objetivo es determinar su alcance. En este momento, el deudor tiene la obligación de colaborar, y sus facultades respecto a su patrimonio se encuentran limitadas. 

Si se trata de un concurso voluntario, la administración concursal tendrá que autorizar cualquier acto del deudor sobre su patrimonio. Por el contrario, en el concurso necesario, dichos actos serán ejercidos directamente por la administración concursal.

Los acreedores, por su parte, tienen limitadas sus posibilidades de reclamar en esta fase, ya que las ejecuciones se suspenden.

Otro aspecto importante de la fase común es que es aquí cuando el juez nombra al administrador concursal y este toma posesión de su cargo. Además, es cuando este elabora su informe, formado por: inventario, lista de acreedores, lista de créditos y análisis de la memoria jurídica y económica de la persona jurídica deudora. También determinará la masa activa y pasiva del concurso, y calificará los créditos de los acreedores.

Fase de resolución

La resolución se puede producir por convenio o por liquidación:

  • El convenio tiene la finalidad de lograr un acuerdo con los acreedores para que puedan cobrar, y puede contemplar esperas y quitas. Tendrá que ser aprobado judicialmente y será sometido a un seguimiento posterior.
  • La liquidación, como su propio nombre indica, supone liquidar el patrimonio del concursado para, también en este caso, permitir los pagos en lo posible. Solo se produce cuando el proyecto se considera inviable, y no requiere aprobación judicial.

Calificación del concurso

El concurso se podrá calificar como fortuito o culpable. Se calificará como culpable cuando se considere que la insolvencia ha sido causada o agravada por dolo o culpa de la persona jurídica deudora o de sus administradores, por distintas causas (por ejemplo, no solicitar el concurso en el plazo de dos meses desde que se conociera el estado de insolvencia). De no ser así, el concurso se declarará como fortuito.

Finalización del concurso

La última fase del concurso es aquella en la que se aprueba la rendición de cuentas del administrador concursal, concluye el procedimiento y se dicta sentencia. Si quedan deudas que no se hayan podido pagar con la liquidación de activos, se liberará al deudor de las mismas, a menos que se trate de deudas que legalmente no se puedan exonerar.

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